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La voluntad para lo extraordinario

La voluntad para lo extraordinario
18 de Marzo de 2014 a la(s) 6:0 – Ricardo Velásquez Parker
Las personas son más inteligentes y valiosas de lo que los títulos y los repartidores de recompensas reconocen. He sido consciente de que la sociedad es cruel con los nuevos talentos y que a veces demostrar la valía se convierte en una lucha de perseverancia contra envidiosos opositores. Hoy quiero compartir algunas conclusiones personales para la sana discusión de argumentos.

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No queremos un vicepresidente de adorno

de adorno

de adorno

Por Ricardo Velasquez Parker
velasquezparker.wordpress.com

Tras muchos años decepcionados, contemplando impotentes los daños a la amada patria, por culpa de una sociedad cómoda y apática y por el dolo de una clase política tradicionalmente oportunista, corrupta y mercenaria. Un grupo de valiosos ciudadanos de diverso trasfondo, decidieron responsabilizarse por la situación. Romper círculos viciosos de lamentos, señalamientos y descalificaciones y pasaron a las acciones. Aportando recursos, tiempo y talento para colaborar, en la recuperación de un El Salvador adoleciendo un politraumatismo político, económico, social, institucional, cultural e incluso espiritual.

¡Las próximas elecciones son por mucho, las más importantes de la historia democrática de El Salvador!

Impulsados por auto motivación y el entusiasmo resultante al darnos cuenta que somos muchos los comprometidos, los valientes y capaces. Algunos nos infiltramos en la telaraña armada por los pícaros, decididos a ocupar nuestro legitimo espacio, en las plataformas de decisión nacional. No por dedo o amaño, sino por meritocracia y amor a Dios, la familia y la patria.

Lo que descubrimos a priori, no por esperarlo resulto menos grotesco. Los parásitos internos del sistema, no podían competir con ésta nueva elite intelectual y moral que llegaba como auténticos herederos, hijos meritísimos de El Salvador, a opinar, proponer, vigilar y en definitiva, encender la luz, levantar la alfombra y reclamar al encargado de limpiar tanta cochinada y expulsar de buena vez, a los usurpadores que encontramos en ocupación abusiva de la cosa pública.

Pero mientras nos pusimos de rodillas para limpiar, los pícaros se replegaron para hacer lo único en que tienen habilidad: Descalificar, sembrar cizaña, división de clases y odio al talento, a la innovación, al emprendedurismo y la decencia.

Pero los pícaros, igual que su líder obscuro, subestimaron el respaldo espiritual de los nuevos protagonistas. Se están enfrentando a la poderosa generación de la resilencia, nacida y destinada para este momento.

¡La sociedad civil le está dando un aporte sin precedentes a la política salvadoreña!

Movimientos como 300, así como universidades y sectores femeninos, juventud y profesionales, cobran nueva importancia en este contexto electoral y nos sentimos orgullosos de contar con un candidato a la Vicepresidencia de la República, proveniente de nuestro entorno; que comparte nuestros valores y posee la capacidad de marcar un precedente. Poner un antes y un después al problema de falta de protagonismo en la figura de la vicepresidencia, que siempre ha adolecido El Salvador, por un presidencialismo desfasado.

Los miembros de la sociedad civil que apoyamos a la formula de ARENA, queremos que a los nuevos liderazgos, se les otorgue el protagonismo y libertad de maniobra necesarios para que puedan coadyuvar no solo a la campaña del candidato Quijano, sino que deseamos ver en el plan de gobierno; cuales serán los aportes puntuales de hombres y mujeres que gozan de nuestro respaldo, como René Portillo Qadra, por presentar una hoja de vida limpia y el indiscutible valor moral e intelectual del que muchos damos fe.

El Salvador necesita el trabajo en equipo de la fuerza ciudadana, para garantizar el mejor gabinete que merecemos.

Sociedad civil, tenemos derecho a la Insurrección




No puedo precisar donde lo leí. ¡Son tantas ventanas! La cosa decía más o menos: “Ese nuevo habito de darle Copy & Paste a las ideas, está mermando la capacidad de nuestra juventud para pensar por cuenta propia.”

La opinión provenía de un antiguo, uno de esos seres nostálgicos que sufren porque sus teléfonos ya no tienen pita. Un típico quijote, que se aferra a mirar dragones en la nueva máquina que convierte el viento en pan, imposibilitado por la rigidez de su armadura, para adaptarse a la flexibilidad de las nuevas posibilidades. Y como a mí me apasiona ser un autentico innovador y permanente insurrecto, hoy sí voy a recurrir con abuso y desparramo a la fantástica invención del “Copy & Paste”.

Empecemos con el plato fuerte: dice nuestra Constitución de la soberana República de El Salvador, en su Título III sobre El Estado, Su Forma de Gobierno y Sistema Político:

ARTÍCULO 87.- Se reconoce el derecho del pueblo a la insurrección, para el solo objeto de restablecer el orden constitucional alterado por la transgresión de las normas relativas a la forma de gobierno o al sistema político establecidos, o por graves violaciones a los derechos consagrados en esta Constitución. El ejercicio de este derecho no producirá la abrogación ni la reforma de esta Constitución, y se limitará a separar en cuanto sea necesario a los funcionarios transgresores, reemplazándolos de manera transitoria hasta que sean sustituidos en la forma establecida por esta constitución. Las atribuciones y competencias que corresponden a los órganos fundamentales establecidos por esta Constitución, no podrán ser ejercidos en ningún caso por una misma persona o por una sola institución.

Nuestro sistema está sabiamente definido, de tal forma que exista equilibrio, pesos y contrapesos. Pero resulta que en El Salvador, el FMLN está enquistado en las presidencias del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo y del Poder Judicial. ¡Ay sí, qué poderosos! decía un meme

A los escasos lectores a quienes la patria reclama, me dirijo y hago hincapié: “Libertad es su dogma, es su guía. Que mil veces logró defender; Y otras tantas, de audaz tiranía. Rechazar el odioso poder.”

Aquí el único poderoso es el pueblo. Esto no es ni monarquía, ni tiranía ni orgía colorada.

Quienes ya despertamos y estamos comprometidos, no podemos irnos a poner la calzoneta mientras el FMLN hace su agosto con nuestra institucionalidad y nuestras normas relativas a la forma de gobierno o al sistema político establecidos, ejerciendo como una misma institución absolutista, las atribuciones y competencias que corresponden a los órganos fundamentales. Si no le devolvemos a El Salvador el equilibrio, vamos a terminar haciendo cola para comprar papel higiénico y solicitando el beneplácito de la comisión revolucionaria del barrio, para asistir a misa o para cantarle alabanzas a Dios en el culto, hermanos. Eso sí, independientemente si en tu iglesia hay o no imágenes, por decreto vamos a tener que poner en los pedestales, a la imagen de Farabundo, el Che y San Diego de Holguín. Nos guste o no nos guste. No estoy bromeando.

¿Usted cree que yo pienso por cuenta propia o solo soy un loro del tanque de pensamiento oligarca? ¡Busco más insurrectos!
 

 



La verticalidad contra el conglomerado

http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=50839&idArt=7571371

La Noche Buena servirían la cena tarde y yo había llegado preparado, atorándome unos panes con jamón, para no sufrir el rigor de las tradiciones. Como en toda celebración familiar de pueblo chico, siempre existe la posibilidad de coincidir con algún ilustre, entre los propios o invitados. Por esta vez, yo me metí sin invitación, a una discusión entre mi pariente y el diputado, por el que particularmente voté, en la ultima elección con el beneficio de la foto.

Debatían la pragmática pero predecible discusión de por qué este candidato y por qué no mejor otro. Que si aquel es popular pero limitado y que si el otro es brillante pero desconocido. Yo me desesperé cuando la cosa ya se desparramaba, a la defensa de posiciones y nadie planteaba intereses. Así que los interrumpí: Me pongo de ejemplo y seguro que soy parte de un segmento elector importante.

A mi generación lo que nos interesa son espacios de participación. Pero así como están las cosas, no tenemos chance de opinar, participar o influir, ni conectados, mucho menos Juan Pueblo. El diputado, me contesto: “Es que vos querés llegar a mandar y no a servir”. Eso me dio oportunidad de meter quinta, en el envión que llevaba, pues ya hablando de intereses, si se puede avanzar. Y dije: “No estoy interesado en darle continuismo a la tradicional fórmula de la verticalidad impuesta al conglomerado”.

Yo creo en participación de mesas redondas. En la sinergia generada entre el viejo sabio y experimentado y el joven preparado entusiasta y hambriento.

Continué: “De lo que está harta mi generación y contra lo que conspiramos con absoluta convicción, es que vos mandes porque vos mandas”.

En nuestro esquema mental, en la mesa se debería sentar a “mandar” la experiencia, la preparación, el talento y la capacidad de los mejores, en un tira y en encoje de consensos bien intencionados.

No sé si por la experticia de político hábil o por auténtica coincidencia ideológica me contesto: “En eso sí pensamos igual, mi generación y la tuya. Estamos en la misma revolución”.

La misma semana, coincidí con otra persona, ex integrante del COENA y le pregunté: ¿Seguís en ARENA? Su respuesta con una sonrisa muy auténtica fue: “Llevo ARENA en el corazón, pero no te puedo explicar por qué tuve que salirme”. Yo le contesté aventurándome: Porque primero hay que quitar al patrón de la vieja escuela, para que jóvenes profesionales y talentosos como tú, puedan tener alguna posibilidad real de influir. A la plática se metió un reconocido empresario y agarramos guinda componiendo al mundo y ponderando posibilidades.

Mi resumen de la temporada navideña es que, ex dirigentes y diputados actuales de ARENA, aparentemente reconocen la necesidad de un replanteamiento. Seguro que a los poderes fácticos entronados, no les interesa salir de una zona de confort. Pero si tienen la sabiduría y humildad de evaluar un cuestionamiento, con la mejor de las intenciones o en su defecto, la astucia de evaluar su FODA. Si no abren su partido a la innovación y a la renovación generacional, se los van a comer entre corruptos, populistas y ambiciosos, de replicar la vieja escuela pero con patrón distinto. El interés de mandar no es ilícito. Al fin y al cabo la política es el arte de lo posible.

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