¿Que hay después de la frustración?

Ricardo Velásquez Parker

miembro del Movimiento 300

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En los últimos días de vacación de fin de año, no me pude librar de hablar de política. Pues me di cuenta a la brava, que si a uno se le ocurre asomar la cara ante el ojo público; a un montón de amigos, conocidos y amigos de conocidos, les da por entrevistarlo a uno. 

Como me encanta sacar factores comunes y síntesis de todo aquello que afortunadamente rompa con mi percepción de rutina. Aquí les comparto mis descubrimientos a quienes tengan hábitos de lectura:

 Para iniciar por lo obvio, la frustración general y compartida se les nota en sus palabras, en la cara. Hasta la postura y lenguaje corporal oscila entre el reclamo y la incredulidad de que uno esté metido en este volado por la insólita convicción de aportar y servir.

 Yo pude dividir a los interlocutores en 3 grupos. Los que creen que ellos lo saben todo y que soy un iluso, los que creen que soy otro corrupto oportunista y los más vivos; los que ya están pidiéndome un hueso, a mi que no tengo otra cosa que compartir más que ideas y exhortos para salir de la zona de confort y a involucrarnos en serio en la cosa pública.

 ¿Y de donde?

Muchos de esos consejeros, pesimistas o auténticos y bien intencionados parlamentarios de sociedad civil,  tienen tres hábitos comunes: Despotricar y descalificar parejo. Componer a la muy compleja realidad, con una sola cucharada medicinal de un factor aislado o panacea, o empezar a cabildear el cuello para ver si salen premiados en la repartición de una lotería, bastante disputada por perversa tradición e ineptocracia.

 Todo esto lo pongo al documento, vinculado a la campaña #PoneleCoco que lanzamos en el movimiento 300 para cerrar el 2013.

Hace falta despertar un pensamiento crítico que debemos fomentar todos los despiertos. Pero principalmente, debemos pasar de las ideas a las acciones para ser auténticos agentes de cambio entusiasmando, devolviendo ilusiones, esperanza y sin lugar a dudas, dando el ejemplo de convicción, compromiso y espíritu de servicio desde lo pequeño y cotidiano, hasta los altos ideales que conducen nuestros espíritus.

 La tarea no es fácil porque implica sacrificar cosas sagradas que muy pocas personas tienen la voluntad de entregar por una causa. Pero quienes están demostrando autentico talento, valía, estrógeno y testosterona, no deben descuidar un punto importante:

“Los que no se involucran no se inventan los temores, los reclamos y la frustración, por paranoia o esquizofrenia colectiva.”

Vivimos rodeados de personas que han sido manipuladas, burladas y tienen los corazónes auténticamente heridos.

 

Estamos obligados a convertirnos en liderazgos de excelencia sin precedentes en El Salvador. La empatia debe ser extraordinaria para con todos nuestros compatriotas; tengan o no predilección partidaria, si es que pretendemos devolvernos motivos para sentirnos orgullosos.

Estamos condenados a ser los más transparentes, innovadores, incluyentes y visionarios de los nacidos como salvadoreños. Porque después de la frustración acumulada por 3 generaciones, solo quedan dos alternativas: La grandeza o la aniquilación.  En este punto estamos y a eso #PoneleCoco.

http://www.elblog.com/entrevistas/movimiento-300-ponele-coco-es-un-grito-de-batalla.html

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