Yo violado también

Con el relajo reciente que se armo en El Salvador por la tregua entre las
pandillas y su negocio con el gobierno, no voy a caer en el truco del divide y vencerás y los réditos políticos de aquellos que están a favor y en contra.

Por ese tema de los pandilleros, tuve que desempolvar el trauma que me dejo
leer una crónica.

Que gana de seguir revolviendo el pasado. Si ya le dijeron a Roberto
Valencia que:

“Ya cerré eso como un capitulo de mi vida que se fue y paso.”

Como si no supieran que aquí la cultura del aguántese, consiste en pelar los
dientes y tratar de reírnos a pesar de la realidad. Y ante todo aquello
desagradable, no queda otro recurso que hacernos los majes. (desentendidos)

Pero el periodista tenia que lograr los mas de 2000 likes en el Facebook.
O tal vez si quería que a una población de cuero duro, con callo emocional,
por amanecer cada día con no se cuantos muertos, no se cuantas violaciones y
no se cuantos puyados, por una vez en la vida, alguien les restregara en la
cara la culpa que tenemos de que a Magaly la violaran. Aunque a ella ya no
le importe mucho.

Ante la insistencia del periodista, Magaly le había dicho:

-“Tal vez usted me comprende, porque a mí nadie me entiende. Digamos que le pasa algo que a usted no le gusta, pero hay personas que se encierran en eso, personas que púchica, que me pasó esto y solo quejándose pasan. Vaya, yo no. A mí me pasó esto y va, amanece, amanece y ahora ya no es ayer. No me  entiende, ¿va?”

Recuerdo cuando tropecé en la web con “yo violada” en la sala negra de El
Faro.

-“A Magaly Peña la violaron no menos de 15 pandilleros durante más de tres horas, pero eso quizá sea lo menos importante de esta historia.”

¡Ahuevo! A mi el amarillismo y las noticias cuatro visión ya ni me calaban.

Pero me puse a leer a conciencia el asunto y cuando sentí, ya estaba
chillando. Y ni les digo con ganas de salir a hacer que. Las mismas ganas
que le dan a los que tienen hambre y sed de justicia. Mucho cuidadito con
apologías para cometer delitos.

Ese día me sensibilice un poquito o un montón, todavía no lo tengo claro,
pero me dieron ganas de escribir con la misma libertad que le leí a Roberto.

A lo mejor los relatos en la casa de turno de la FGR y remitir a tanta niña a medicina legal con temblor de piernas y de quijada, abonó en mi alma este oficio.

Pero en cuanto al estilo de redacción, quizás la diferencia es que el periodista no esta rodeado de parientes y amigos delicados, que no toleran la verdad cuando es desagradable.
A mi me amurallan costumbres, política, diplomacia y las religiónes. Ese
chingo de arquetipos que hay que respetar para que no se incomode nadie.

Yo lo que me pregunto es, ¿Como no les incomoda vivir así como vivimos?

Fueron tres partes en el relato, las que marcaron mi personalidad al
terminar de leer:

La primera, la convicción de omnipotencia que tienen los pandilleros;

“Es que aquí no es lo que vos decís, sino lo que los homeboys dicen.”

La segunda, la fe de la víctima;

“Magaly no es de las que se congrega con asiduidad pero sí es creyente ,lee la Biblia con sus hermanos antes de dormir, y quizá en ese momento pensó en su dios. “Yo seguido hablo con él, porque sé que me oye y me entiende, me dijo en otra ocasión. Al menos esta vez a su dios le valió madre su suerte. Al poco entró el primero de sus violadores.”

La tercera es donde mi espíritu se conectó con el de Magaly;

“Más de uno repitió, porque tiempo hubo para humillar un cuerpo hasta la saciedad, sodomizarlo vejarlo ultrajarlo malograrlo envejecerlo, marcarlo de por vida, y el hilito de sangre que no cesaba, y las lágrimas y los ojos rojos siempre acuosos hinchados resignados hasta que al fin terminó, cuando todos, donde todos incluye a pandilleros y a aspirantes, se cansaron de penetrarla, de darle nalgadas, de montarla, y su dios, el dios al que le reza cada noche con sus hermanos, a saber dónde putas estaba ese día.”

Un año después, Roberto Valencia comentaba su crónica en otro blog.

http://cronicasguanacas.blogspot.com/2012/07/yo-violada-un-ano-despues.html

http://www.salanegra.elfaro.net/es/201107/cronicas/4922/?st-full_text=2

De todo eso yo me quede con tres consecuencias.

1) Empecé a escribir. Porque no solo los ateos van a contar su perspectiva.
2) Empecé a orar por las niñas de El Salvador incluyendo a Magaly.
3) Y empecé a preguntarle a los cristianos de El Salvador:

¿Donde estabas tu? Y ?Donde vas a estar de hoy en adelante?

Porque somos los auténticos creyentes los que podemos intervenir para que la
realidad cambie. Y no con retórica y pandereta.

Con intercesión y convirtiéndonos en actores de relevancia en la realidad
nacional.

Porque mientras la cosa publica siga en manos de corruptos que hacen
política y tranzan con la violencia. El caso de Magaly es uno de miles en
repetición cotidiana. Hasta que nos tomemos las riendas del Estado los que
si nos importa.

La respuesta a la blasfemia es la siguiente:

Dios estaba en el corazón de la niña consolándola. De lo contrario no hubiera podido decir:

“Vaya, yo no. A mí me pasó esto y va, amanece, amanece y ahora ya no es
ayer.”

Eso se llama resilencia y también es fruto del Espíritu.

¿Que podemos hacer hoy para que hoy no violen a nadie?

No se si ya te diste cuenta que estamos todos conectados y lo que le pasa a
las Magaly nos pasa a todos.

Así las cosas, yo violado también.

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